Proyecto · Seguimiento
Un proyecto que nace de la observación: cómo una herramienta interna de soporte se convierte en un ejercicio de diseño editorial aplicado a datos.
Este caso no empezó con un encargo, sino con una molestia recurrente. El equipo con el que colaboro usaba un panel de soporte donde la información importante se perdía entre columnas mal jerarquizadas y colores sin significado. Las etiquetas de prioridad eran todas del mismo tono, los tiempos de respuesta se leían como un bloque de texto y nadie sabía, de un vistazo, qué requería atención urgente.
El objetivo no era rediseñar la herramienta completa, sino ordenar lo que ya existía. Trabajé sobre una captura real del panel y empecé por preguntar a quienes lo usan a diario: qué miraban primero, qué ignoraban, qué les hacía perder tiempo. Las respuestas fueron concretas: el estado de un ticket, la antigüedad de la espera y el nombre del cliente. Todo lo demás era ruido.
La propuesta fue una jerarquía visual más clara, con una paleta reducida a dos acentos —mostaza para lo pendiente, azul petróleo para lo resuelto— y tarjetas que agrupan la información por contexto, no por orden de llegada. También ajusté la tipografía para que los números de tiempo fueran lo primero que se lee, y dejé los detalles técnicos en un segundo nivel.
El resultado se probó con el equipo durante dos semanas. El tiempo medio para identificar un ticket urgente bajó de forma notable, y varias personas comentaron que por fin podían trabajar sin tener que abrir cada caso para entenderlo. No fue un cambio de plataforma ni una función nueva: fue aprender a mirar la misma información con otra estructura.
Este trabajo forma parte de una serie de ejercicios sobre cómo el diseño editorial —jerarquía, ritmo, contraste— puede aplicarse a interfaces de uso interno. Si te interesa ver otros casos, explora los proyectos anteriores o escribe para conversar sobre una idea similar.