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Precisiones y contexto

Cómo leer este portafolio: criterios, alcance y definiciones

Cada proyecto publicado aquí responde a un encargo real o a una exploración personal. Para evitar malentendidos, dejo claras algunas reglas que uso al documentar el trabajo: qué considero un proyecto terminado, cómo describo las técnicas y qué límites tiene una ilustración por encargo.

Qué cuento como proyecto

Solo publico piezas que he terminado de principio a fin: desde el boceto inicial hasta la entrega o la exhibición. No incluyo trabajos abandonados ni ejercicios sueltos, aunque hayan quedado bien en la foto. Si un proyecto está en curso, lo indico con claridad en la propia entrada.

Sobre técnicas y materiales

Cuando hablo de tinta, acrílico o fotografía analógica, me refiero a procesos reales que he ejecutado con mis manos. No uso nombres genéricos de estilos para adornar una pieza. Si una técnica la aprendí sobre la marcha, lo digo sin rodeos.

Encargos: límites y acuerdos

Un encargo de ilustración parte de una conversación previa. No trabajo con presupuestos cerrados sin ver la referencia, ni prometo plazos imposibles. Cada proyecto tiene su propio ritmo, y eso se negocia antes de empezar, no después.

El proceso es parte del resultado

En las entradas incluyo tanto los aciertos como los errores. Mostrar un borrador fallido o una prueba de color que no funcionó me parece tan útil como enseñar la pieza final. Así se entiende que el oficio no es magia, sino prueba y corrección.

Fotografía sin artificios

Las imágenes que acompañan cada proyecto son mías, tomadas con luz natural o de taller. No edito los colores para que parezcan más vibrantes de lo que son. Prefiero que se vea la textura real del papel o la rugosidad de un lienzo.

Para qué sirve este espacio

Este no es un escaparate de servicios con tarifas. Es un registro de mi actividad secundaria: lo que hago cuando no estoy en mi trabajo principal. Si algo te inspira o te surge una duda, escríbeme y lo conversamos sin compromiso.

Una última precisión sobre las fechas

Cada proyecto lleva la fecha en que se terminó, no la de la idea inicial. Algunas piezas han requerido meses de trabajo discontinuo, y otras se resolvieron en una tarde. La fecha de publicación refleja el momento en que pude dar el trabajo por cerrado, no el tiempo total que me llevó.

Resultados de encargos

Lo que los clientes dicen cuando reciben una pieza hecha a mano

No colecciono frases de relleno. Estos comentarios llegaron después de entregar ilustraciones, bodegones o pequeñas ediciones, y hablan de lo que ocurre cuando el trabajo manual encuentra a la persona adecuada.

“Pedí un retrato en tinta para el aniversario de mis padres. No sabía si el parecido funcionaría, pero al abrir el paquete me quedé en silencio. No solo era mi padre: era su expresión de cuando está a punto de contar un chiste. Se nota que hay horas de observación detrás, no un filtro.”

Mariana G.

Retrato en tinta · Entrega a tiempo

“Le encargué un bodegón con objetos de la cocina de mi abuela. El proceso fue transparente: me mandó fotos de las pruebas de luz y me preguntó si el tono de la tela era el correcto. El resultado tiene una textura que no se consigue con una impresión rápida.”

Diego R.

Bodegón fotográfico · Proceso compartido

“Colaboramos en una edición pequeña para un evento local. No solo maquetó: corrigió la ortografía, sugirió un tipo de papel que aguantaba bien la tinta y vino a la imprenta para ajustar el color. Se comportó como parte del equipo, no como un proveedor lejano.”

Lucía M.

Pieza editorial · Colaboración cercana

Cada encargo es distinto: a veces el cliente trae una idea clara, otras veces solo una sensación. El primer paso siempre es conversar sobre la pieza, los materiales y el plazo real.

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