Recursos y orientación
Antes de escribir, quizá encuentres aquí la respuesta. Estas son las dudas que más me plantean sobre el proceso de trabajo, los materiales y los tiempos de entrega.
Primero conversamos sobre tu idea: el motivo, el estilo que te gusta y el uso que le darás. A partir de ahí hago un par de bocetos en papel para que veas la dirección. Cuando apruebas el boceto, desarrollo la pieza final en tinta, acuarela o grafito, según lo acordado. Durante el proceso te envío fotos del avance para que no haya sorpresas.
Trabajo principalmente con tinta china, acuarela profesional, grafito y papel de algodón de 300 g. Para las piezas editoriales uso impresión digital de calidad y encuadernación artesanal con hilo de lino. Cada proyecto documenta los materiales concretos, porque creo que el soporte influye en el resultado final.
Depende de la complejidad. Un retrato en tinta suele llevar de dos a tres semanas, incluyendo los bocetos previos. Una pieza editorial más grande, como la revista autoeditada, puede tomar un par de meses porque incluye escritura, fotografía, maquetación y encuadernación. Siempre te doy un plazo realista antes de empezar y te aviso si surge algún imprevisto.
Claro. Muchas personas llegan con una referencia vaga: un color, una sensación, una persona importante. Mi trabajo es ayudarte a concretar esa idea. Te hago preguntas sobre el contexto, el destinatario o el espacio donde se colocará la pieza. De esa conversación suelen salir las mejores propuestas, porque el encargo se vuelve personal desde el inicio.
Antes de la pieza final siempre apruebas un boceto, así que el riesgo de una sorpresa desagradable es bajo. Si durante el proceso ves que algo no funciona, lo comentamos y ajusto el rumbo. Mi objetivo es que la pieza te represente, y para eso la comunicación constante es tan importante como la técnica.
¿Tienes otra duda sobre un proyecto o una idea concreta? Cuéntamela por correo y te respondo personalmente.
Escribir consultaGuía de recursos
Esta página reúne los materiales que fui acumulando mientras documentaba cada proyecto: notas sobre papel, tipos de tinta, fuentes tipográficas, librerías de segunda mano y pequeños talleres donde aprender encuadernación. No es una lista exhaustiva, sino una selección personal de lo que realmente usé y me funcionó.
Si estás empezando tu propio proyecto paralelo, aquí encontrarás referencias concretas para orientarte: desde cómo elegir el papel adecuado para un retrato en tinta hasta qué considerar antes de encargar una impresión artesanal. Cada recurso está anotado con el contexto en el que lo utilicé.
¿Buscas una recomendación específica?
Escríbeme y te cuento con qué materiales trabajo para cada tipo de encargo, o si prefieres, te oriento sobre dónde conseguir herramientas básicas en Tijuana.
Papel de algodón para tinta
Uso el de 300 g con grano fino; aguanta varias pasadas sin deformarse.
Tinta china negra mate
La de la marca Winsor & Newton es la que mejor se comporta para lavados.
Pinceles de pelo natural
Un buen pincel redondo de marta hace la diferencia en los detalles finos.
Hilo de lino para encuadernar
Encerado, resistente y no se deshilacha al coser los cuadernillos.
Cartón gris para tapas
De 2 mm de grosor, da rigidez sin que la revista pese demasiado.
Cuéntame qué tienes en mente —un retrato, una pequeña edición o una fotografía con luz natural— y te respondo con ideas concretas.
Recursos y orientación
Aquí aclaro algunos criterios que uso para documentar el trabajo: qué incluyo en cada publicación, cómo trato las imágenes de referencia y qué significa realmente “encargo personalizado”. Si algo no queda claro, esta sección es el punto de partida.
Cada proyecto incluye una descripción honesta de los pasos, los materiales y las dudas que aparecieron. No edito las dificultades: forman parte del relato y ayudan a entender cómo se resuelve un problema real de ilustración o diseño.
Las imágenes que acompañan cada entrada son tomas propias del taller o del proceso. No uso bancos de imágenes genéricos: prefiero mostrar texturas reales, manos trabajando y luces naturales, aunque no sean perfectas.
Cuando hablo de “encargo” me refiero a una ilustración o pieza gráfica hecha a medida, con una conversación previa sobre el contexto, el uso y el estilo. No trabajo con plantillas ni producción en serie.
En las entradas explico herramientas, soportes y decisiones de composición. No doy tutoriales paso a paso, pero sí comparto el razonamiento detrás de cada elección para que sirva de referencia a quien está empezando.
Este espacio se actualiza cuando termino una pieza o cuando un proceso merece ser contado. No hay una periodicidad fija: prefiero publicar menos, pero con contenido que realmente aporte.
Cada encargo tiene un ritmo distinto. En la conversación inicial defino un calendario realista según la complejidad de la pieza y mi carga de trabajo. No prometo entregas imposibles.
Escribo en primera persona y sin adornos. No busco parecer un estudio grande ni un artista inalcanzable: este es un registro de actividad secundaria, con aciertos y errores. Si un proyecto no salió como esperaba, lo cuento igual, porque de ahí se aprende más que de los resultados pulidos.
Las imágenes que ves en cada entrada son parte del proceso: algunas son escaneos de pruebas, otras son fotos tomadas con el móvil mientras trabajaba. No las retoco para que parezcan otra cosa.